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Los personajes del Antiguo Testamento, Job y Daniel, tenían mucho
en común. Ambos pasaron por graves pruebas y
desafíos. Ambos tuvieron gran éxito debido a la
bendición de la presencia de Dios en sus vidas.
A ambos se les considera gigantes de la fe, a
uno por su paciencia, y al otro por su pureza en
una cultura impura como era la babilónica.
Job y Daniel también tenían otra cosa en común- cada uno de
ellos tenía tres amigos importantes. Sin
embargo, aquí las similitudes terminan. Los
amigos de Job se convirtieron en un aguijón en
su carne, ofreciéndole condenación cuando él
necesitaba compasión y compañerismo. Mientras
Job luchaba con la pérdida y el sufrimiento,
Elizaf, Bildad y Zofar parecían empeñados en
intensificar su dolor en vez de ayudarlo en su
adversidad.
Los tres amigos de Daniel eran muy diferentes. Habiendo sido
llevados juntos al cautiverio, Daniel y sus
compañeros, Sadrac, Mesac y Abed-Nego, se
apoyaban y fortalecían el uno al otro en los
momentos difíciles. Se mantuvieron juntos dando
honra a Dios, en la oración, y negándose a
inclinarse ante la imagen del rey.
Así que, ¿qué tipo de amigo soy? Proverbios 17:17
dice:
“En todo tiempo ama el amigo y es como
hermano en tiempo de angustia”
Recuerda que la mejor manera de poseer un amigo es serlo.
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