|
¿Quién
tiene autoridad para calmar las aguas y el mar?
Desde luego el ser humano no la tiene. Nuestros
seguros cubren toda clase de desastres humanos
(robos, incendios,...) pero no pueden cubrir los
desastres naturales producidos por terremotos,
maremotos, huracanes,… toda esta serie de
desgracias el hombre puede “predecirlas” (aunque
no siempre) pero no puede evitarlas, ni aún
siquiera controlarlas.
Esta sociedad que presume de poder “controlar”
todo lo que nos rodea, no tiene más remedio que
mirar hacia arriba, cuando una desgracia como la
que ha ocurrido hace poco nos acontece. Creo que
a todos nos ha sorprendido la fuerza del agua,
arrastrando todo lo que encontraba a su paso. El
miedo que se ha dibujado en muchas de las caras
de los afortunados que han sobrevivido a esta
tragedia, nos recuerda un momento similar que
vivió Jesucristo con sus discípulos.
“Y entrando Jesús en la barca, sus discípulos le
siguieron. Y he aquí se levantó en el mar una
tempestad tan grande que las olas cubrían la
barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos
y le despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos, que
perecemos! El les dijo: ¿Por qué teméis hombres
de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a
los vientos y al mar; y se hizo gran bonanza.
Y los hombres se maravillaron, diciendo:
¿Qué hombre es este, que aún los vientos y el
mar le obedecen?"
(Evangelio según San Mateo 8:23-27)
Si quieres conocer más de cerca la Fe cristiana,
podemos facilitarte un curso bíblico por e-mail.
Sin ningún tipo de compromiso. Puedes
solicitarlo
aquí.
|