|

¿Has
sentido alguna vez una mirada que te desnuda por
dentro?... que te intimida, que te descubre ¿Te
has fijado alguna vez, que hay personas que
nunca te miran a los ojos cuando hablan
contigo?, ¿no has sorprendido alguna vez a
alguien mirándote mientras te creía ausente? Tal
vez hayas sentido odio, tristeza, añoranza o
dolor en una mirada...pues ¡sí! Tus ojos amigo,
hablan de ti y tú sin embargo sólo los puedes
ver reflejados en los ojos de los demás.
En la Biblia encontramos varios tipos de miradas
que no nos dejan indiferentes;
·
Lot es avisado mientras vivía en Sodoma; Escapa
por tu vida; no mires tras ti, ni pares
en toda esta llanura; escapa al monte, no sea
que perezcas. Jehová hizo llover azufre y
fuego sobre esta ciudad…entonces la mujer de
Lot miró atrás a espaldas de El, y se volvió
estatua de sal.
·
Entonces, vuelto el Señor miró a Pedro; y Pedro
se acordó de la palabra del Señor, que le había
dicho: antes que el gallo cante, me negarás
tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró
amargamente.
Dios no es un Ser pasivo sentado en su trono
ajeno a lo que tu haces, Dios te observa, te
mira y espera. Su mirada ¿quién de nosotros
podría sostenerla aún un solo segundo? Caeríamos
rendidos ante tanta santidad, tanta ternura,
tanto amor, ante tanto conocimiento. Nos conoce
y nos mira y a veces como le pasó a Pedro cuando
nos acordamos lloramos con amargura, no hay
indiferencia en sus ojos, no hay resentimiento
pero a veces si hay sufrimiento por ti y por mí,
por nuestra dureza de corazón, por nuestra
variabilidad…porque el conoce nuestra condición;
se acuerda de que somos polvo.
Si quieres conocer más de cerca la Fe cristiana,
podemos facilitarte un curso bíblico por e-mail.
Sin ningún tipo de compromiso. Puedes
solicitarlo
aquí.
|