|

Hace
pocos días estábamos preparando la comida en
casa y decidimos abrir un vino, era una botella
que teníamos reservada para una ocasión especial
y pensamos que ese podía ser un buen día.
Preparamos la mesa servimos los platos y cuando
nos dispusimos a probar el vino cual fue nuestra
sorpresa al descubrir que el vino estaba un poco
picado era una buena cosecha, de una buena
bodega pero…el vino no estaba bueno.
Esto me llevó a reflexionar sobre nosotros
mismos a veces somos como esa botella;
estupendos por fuera…pero picados por dentro.
Estoy convencida que la persona que elaboró ese
vino lo hizo con el mayor cariño, es posible
incluso que por él recibiera algún premio,
eligió la etiqueta para que se viera bello y
disfrutó viendo su color, todo era perfecto. El
problema fue que una vez que ese vino salió de
la bodega alguien olvidó de mantenerlo en las
mejores condiciones de humedad y temperatura y
se estropeó.
Siempre que empieza un nuevo año, llenamos
nuestro corazón de nuevas botellas (buenos
propósitos) que con el tiempo por no cuidarlas
bien se estropean. Piensa en hoy, en lo que
puedes hacer, ¿las condiciones son favorables?
¡Pues hazlo!…no llenes tu bodega de botellas si
no tienes condiciones óptimas para almacenarlas.
“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra
vida,
Que habéis de comer o qué habéis de beber;
ni por vuestro cuerpo, que habéis de vestir.
¿No es la vida más que el alimento,
Y el cuerpo más que el vestido?
Mateo 6:25
¡FELIZ 2007! Recuerda que para Dios eres
importante.
Si quieres conocer más de cerca la Fe cristiana,
podemos facilitarte un curso bíblico por e-mail.
Sin ningún tipo de compromiso. Puedes
solicitarlo
aquí.
|